Por fin estoy de vuelta en Sucre.

Hace casi cinco años que llegué a esta ciudad por primera vez. Cinco años es el periodo de tiempo que necesito por término medio para darme cuenta de que necesito hacer esa película y no otra.

Bajo de la avioneta de hélices que me lleva de Santa Cruz a Sucre (el último vuelo mi trayecto Berlín-Madrid-Miami-La Paz-Santa Cruz-Sucre, más de 24 horas de viaje) y me deslumbra la luz brillante, el cielo azul. Me encanta la luz de América. ¡Adiós cielos grises alemanes!

El taxista por supuesto no sabe dónde queda el psiquiátrico, me lleva a dar una vuelta por la ciudad, pregunta a la gente por la calle y por supuesto nadie sabe nada de nada. Finalmente encontramos el lugar y al bajar del vehículo, pretende que le de propina por su ignorancia. Ellos no lo saben, pero les tengo un cariño especial a esos taxistas que me reciben en Latinoamérica cada vez que llego de Europa. Lo siento mucho chicos, no hay propina para vosotros.

Llego un viernes por la tarde. Me llevan a la habitación en la que me quedaré las próximas semanas y me muestran las instalaciones, que no han cambiado mucho en los últimos años. Tengo una breve reunión con la directora del instituto psiquiátrico la Dra. Choque, me recibe cálidamente y me invita a comenzar con los internos durante el fin de semana.

Es al día siguiente cuando por fin cruzo la puertecita que me lleva a dentro de la institución. Los jardines están preciosos, llenos de flores, se nota que acabamos de pasar la temporada lluviosa. Algunos internos duermen la siesta sobre la gran extensión de césped. Todo sigue en su lugar, incluso me encuentro con un viejo conocido: Martín. Él colaboró con nosotros en las entrevistas que realizamos hace cinco años. Me recuerda en seguida y nos alegramos mutuamente del reencuentro. Le pregunto si vio el video, me dice que sí.

 

Los dos hermosos edificios principales, patrimonio histórico del Instituto Psiquiátrico, ahora se encuentran tapiados con unas planchas de aluminio. Aparentemente una parte del techo se cayó y aún no han conseguido rehabilitarlo.

El lunes tengo mi presentación frente a los colegas del hospital. Les explicaré quién soy, qué queremos hacer y qué cosas son importantes para nosotros. Las cosas importantes son varias,

Queremos aprender mucho sobre salud mental, sobre el estigma, la reinserción, la superación personal. Y muchas cosas más.

Queremos hacer una película bonita. Con un mensaje potente.

Queremos que los protagonistas se lo pasen bien y que a ser posible nuestro proyecto les ayude de alguna forma.

Queremos sumarnos al movimiento mundial que pretende acabar con la estigmatización en salud mental.

 

 

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